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Dietas recomendadas por médicos

Las tres dietas recomendadas

1. La de superalimentos

“Esta alimentación se basa en incluir en nuestro menú diario alimentos como la quinua, las bayas de goji, la cúrcuma, el jengibre o las semillas de chía, que tienen la capacidad de nutrirnos y ayudar a mejorar nuestra salud o prevenir enfermedades”, indica la nutricionista clínica Carmen Escalada. “Si estos superalimentos se incluyen en un modelo global de alimentación sano, equilibrado y adecuado, se puede bajar hasta un kilo de grasa a la semana”, explica ella.

“Entre las cualidades que se les atribuyen a estos alimentos, la mayoría de ellas científicamente probadas, están el refuerzo del sistema inmunitario, la mejora de la digestión, la reducción del estreñimiento, la mejora de los niveles de colesterol o el mayor control de la glucemia”, añade.

“De todas las dietas recomendables para 2018 es la opción más sencilla, económica y asequible”, explica Rubén Bravo.

Destaca que es un plan actualizado basado en la evidencia científica, que ayudará a los pacientes “no solo a lograr su peso saludable, sino también a mantener unos buenos hábitos alimentarios, apoyados en alimentos beneficiosos para la salud”.

2. La ‘gourmet’

Está dieta propone adelgazar sin renunciar al placer ni pasar hambre, basándose en el consumo controlado de productos exquisitos considerados ‘gourmet’, en su mayoría naturales, como jamones, quesos, vino, aceite de oliva, marisco, pescado, carnes, embutidos o chocolate. Con este plan para adelgazar, combinado con ejercicio físico regular, se puede perder más de un kilo por semana, según sus impulsores.

“La clave de este tipo de dieta no está en lo que se come, sino en la forma de preparación o cocción y en la moderación de las cantidades”, según la nutricionista Mireia Elías. “Esta dieta la pueden seguir todo tipo de personas, excepto alérgicos o intolerantes que deberían evitar aquellos alimentos causantes de estas reacciones en los distintos platos”, añade. Según Bravo, “estamos viviendo un auge de la cocina elaborada, diseñada para disfrutar más allá de su aspecto alimenticio”. “Por ello, esta dieta no solo se centra en los valores nutricionales, sino también en el aspecto organoléptico (aquello que perciben nuestros sentidos) de los menús, rompiendo con la monotonía de las dietas centradas en cocinar solo a la plancha, bajas en sal y demasiado “sosas” para seguirlas durante demasiado tiempo”, señala Bravo.

3. La genética

Este régimen personaliza la alimentación en función de los resultados de un análisis previo de la información genética relacionada con el metabolismo del paciente, y se fundamenta en la nutrigenómica, ciencia que determina cómo responde nuestro cuerpo ante los nutrientes que ingerimos, según el instituto europeo.

Se elabora la pauta dietética con base en los resultados del test genético, el sexo, la edad, la complexión física y los hábitos y preferencias o gustos de la persona, en la medida de lo posible. El objetivo es que el paciente regule sus hábitos alimentarios teniendo en cuenta la información del test de ADN, con lo que logra pérdida de peso, un mejor estado de salud general y la prevención de algunas enfermedades o trastornos metabólicos que pudieran aparecer a medio o largo plazo. “Tenemos que conseguir que el paciente pueda mantener a largo plazo el cambio global de hábitos de alimentación y de salud, y que al mes permite a bajar entre 3 y 4 kilos”, apunta la nutricionista Andrea Marqués. “Esta dieta es la más personalizada de todas, ya que se basa en un estudio específico sobre las tendencias genéticas del paciente, por lo que el plan nutricional se centra en los objetivos concretos de prevención en materia de salud”, señala Bravo a Efe.